jueves, 29 de mayo de 2014

Nelly.
 
Una de las voces más espontáneas, claras y bellas de las letras mexicanas es la de Nellie Campobello; una, también, de las menos (re)conocidas. Sus palabras son una danza entre luces y sombras como la geografía del norte donde vio la luz en más de un sentido. Con ellas hizo memoria de quienes la vida barría como a polvo sin reposo. Fue brasa de cigarrillo de hoja, paredón de fusilamiento, lágrima mezclada con tierra, ternura fiera. A ella, que rompió el silencio, el presente la cubrió con mortaja de olvido. Pero sus letras, murmullo del asombro, giran todavía hoy cual torbellino en el desierto.
 
 

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