jueves, 29 de mayo de 2014

Maya.

Maya Angelou, estadounidense, fue violada a los 8 años de edad y el silencio absoluto fue su respuesta. No habló desde ese momento. Nada. Una maestra, años después, le hizo conocer el poder de las palabras a través de la lectura. "Conocí a William Shakespeare y me enamoré de él; fue mi primer amor blanco", diría luego. Las palabras en ebullición tanto tiempo contenida llegaron a sus labios, y Maya habló de nuevo para no callar nunca más. Conoció el racismo y la discriminación en todas sus expresiones, y les respondió con poesía y colores y vida libre. Por ella hablaron los que no tenían voz, los pequeños, los atrapados en una vida desigual. Hoy murió Maya. Su poesía dice que su voz recuperada llegó para no irse nunca.
 
 

Nelly.
 
Una de las voces más espontáneas, claras y bellas de las letras mexicanas es la de Nellie Campobello; una, también, de las menos (re)conocidas. Sus palabras son una danza entre luces y sombras como la geografía del norte donde vio la luz en más de un sentido. Con ellas hizo memoria de quienes la vida barría como a polvo sin reposo. Fue brasa de cigarrillo de hoja, paredón de fusilamiento, lágrima mezclada con tierra, ternura fiera. A ella, que rompió el silencio, el presente la cubrió con mortaja de olvido. Pero sus letras, murmullo del asombro, giran todavía hoy cual torbellino en el desierto.